Niña vomita durante años, cuando el médico mira en su estómago descubre la razón que más padres deberían saber.

Podemos decir con seguridad que todos en algún momento hemos llegado a sentirnos mal sin motivos y, a decir verdad, esto es normal. Hablo de malestares como dolores de cabeza, de garganta, algún malestar estomacal, cosas que después de unas horas se pasan sin dejarnos consecuencias graves.

Lamentablemente no fue el caso de esta pequeña niña llamada Mackenzie, cuando tenía 6 años comenzó a vomitar con bastante frecuencia incluso sentía como una quemazón en la garganta. La madre preocupada al ver esto la llevó rápidamente al médico, allí le dijeron que solo tenía una acidez estomacal y que en unos días se le pasaría. Le recetaron algunos medicamentos para poder aliviarla y listo.

Pero en el momento en que dejó los medicamentos, Mackenzie comenzó a sentirse mal nuevamente, aunque esta vez todo fue mucho peor. Ya no podía ir a la escuela, algo que la ponía muy triste, ya que no quería dejar de estudiar, fue perdiendo cada vez más peso, lo que hizo que su crecimiento no fuera el mismo que todos los niños de su edad.

EL DIAGNÓSTICO

Los padres ya cansados de ver sufrir a su niña, fueron a buscar la opinión de un especialista. Cuando el médico escuchó todo lo que había pasado comenzó a sospechar el motivo de estos vómitos, así que no lo pensó mucho y tomó la decisión de poner una cámara en el estómago de la niña para poder ver si estaba en lo correcto.

Por suerte el médico no se equivocó con sus sospechas, cuando miro el estómago de Mackenzie se dio cuenta de que tenía la enfermedad celíaca. La cual es conocida también como intolerancia al gluten, esta se da porque una proteína que contiene el gluten hace que los intestinos se inflamen provocando daño en lo que sería la membrana mucosa. Lo malo es que tanto el trigo, como el centeno y la cebada contienen gluten, por lo tanto, los alimentos derivados de ellos afectan negativamente a las personas celíacas.

LA MEJORA DE MACKENZIE

Gracias a que el médico pudo diagnosticarla, Mackenzie comenzó a dejar de ingerir gluten, en poco tiempo empezó a sentirse mejor. Estaba volviendo a su peso, pudo volver a estudiar que es algo que extrañaba mucho y se sentía bien para jugar y hacer todo lo que dejó de hacer cuando empezó con este problema.

Sin embargo, debido a esta enfermedad Mackenzie no puede comer dulces, tortas, tartas y todo lo que los niños de su edad normalmente quieren comer. Aunque a ella mucho no le importó porque se estaba sintiendo bien y era lo único que quería.

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