18 momentos vergonzosos de las relaciones íntimas durante el embarazo

Una de las cosas más hermosas de la vida es el embarazo. Digo una, porque no es la cosa más hermosa de la vida (al menos no para todas las mujeres). Pero bueno, como todo, siempre tiene que existir un poco de acción, un poco de esto y de aquello, un poco de sexo, en especial en este periodo.

Pero… también hay cosas vergonzosas que nunca en la vida las embarazadas revelarían, ¡jamás de los jamases! Hasta ahora. ¡Lo siento, teníamos que saberlo algún día! Además, no digo que esté mal sólo por ser vergonzoso, ¡al contrario! Es hermoso lo natural que puede ser, además de sacarte alguna risita por la realidad de la situación.

1. Vomitar encima de tu pareja durante el acto oral, o inmediatamente después, sólo por pensar en ello.

2. Tener unas ganas a nivel tres con un apetito insaciable, y querer hacerlo en cualquier momento, a toda hora. Incluso puedes llegar a gruñir un poco. (Aunque no todas, ya que algunas se le quita el deseo por completo).

3. La torpeza de tratar de encontrar una posición que en realidad funcione. Ese gran pancita puede ser hermosa y todo lo que quieran, pero ahora mismo es realmente incómodo.

4. Resignarte a cambiar tu cómoda almohada para embarazadas a una realmente incómoda para las relaciones íntimas y sentirlo como “¡Has sido promovida, ¡felicidades!”.

5. Y siempre está esa ligera punzada de terror irracional que de alguna manera tu pareja le hará daño al bebé. (Pero no! Tu bebé está muy bien protegido y tu pareja no le hará ningún daño ni llegará a tu bebé), así que tranquila y disfruta!

6. Piensas en fantasías “calientes” con las personas más aleatorias de tu vida. Tu ex, el vecino gruñón de al lado, el tipo que vende DVD piratas en el lavado de autos, nadie se salva, todo el mundo te calienta. (Incluso podrías soñar seguidamente con cosas como estas).

7. Usas mucho estas fantasías en, tú sabes, “tu tiempo a solas”. Te tocas tu parte de las manera más creativas porque tienes que hacerlo y te hace sentir bien y placentera! Incluso, a veces mucho mejor, que tu propia pareja.

8. O, por otro lado, la total y completa falta de libido. Cuando tu pareja está loco por hacerlo, pero tú estás como “me tocas y te mato”.

9. Orinar durante las relaciones íntimas. Sí, la apertura total de tus compuertas vaginales en el momento más vergonzoso posible. Si tienes suerte, puede que a alguien le parezca sexy. Sino, ups.

10. O estar tan seca como el desierto de Sahara. Pero no te preocupes, siempre hay muchos métodos para lubricar.

11. Es decir, si no te duermes primero, claro. En serio, ninguna competición, ni rutina, ni olimpiada puede competir con el agotamiento de construir literalmente un ser humano. Date un descanso siempre que puedas.

12. Llorar inconsolablemente durante el acto íntimo porque estás emocional todo el tiempo. Suele pasar.

13. Decirle a tu pareja con toda la seriedad del mundo que no golpee muy fuerte tu parte y darte cuenta luego de lo extraño que suena ello.

14. Tirarse unos pedos de muerte. Y no como una bella princesa, sino como si fueras en una moto, con un altavoz, gritando a los cuatro vientos lo que comiste. Si él puede con todo esto, cásate.

15. Sangrar o mancharte un poco durante o después de hacerlo y realmente aterrarte.

16. Que tus pechos están tan hinchados y adoloridos que no puedes soportar que los toquen, miren, que los piensen o hasta imaginen. En serio duelen.

17. Sentir que tu bebé patea durante el acto con tu pareja debido a toda la excitación extra. No te preocupes, porque todo lo que el bebé sabe, se queda con él. (jajjaja es broma! Es un bebé así que no pienses que sabe lo que hacen).

18. Y por último, esos orgasmo de fuerza vampírica como Bella y Edward, que rompen la tierra y toda la casa, y son tan buenos que te olvidas completamente del resto.

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